01.08.2010
Calidad de Vida
Quizás exista una definición de calidad de vida para cada uno de los seres humanos. La calidad es un conjunto de factores y de características que determinan o influyen en la satisfacción de las necesidades del ser humano, lo que incluye los artículos y no abandona la seguridad, el progreso, la libertad, el afecto. Calidad abarca aspectos explícitos e implícitos, y debe cumplir criterios de bienestar en varios ámbitos. Sin embargo, la calidad implica una concepción individual de lo que ella significa, y de lo que trae consigo. La calidad es un concepto del consumidor, del consumidor de un producto o, quizás, del consumidor del día a día, del sol, de la lluvia, del trabajo, de la familia, de la soledad, de la cotidianidad de cada cual, de sus actividades. Esto incluye conformidad o inconformidad, de acuerdo a las expectativas de cada cual.

Cuando pensamos en calidad de vida nos referimos a un bienestar individuo-familio-socio-cultural-espiritual, que involucra una generalidad de situaciones y concepciones en varias disciplinas. No es lo mismo que el “nivel de vida”, que se basa fundamentalmente en una constelación de elementos económicos, en ingresos, pero, no sólo en éstos, sino en poder, en publicidad, en protagonismo.

Los seres humanos deberíamos evaluar el grado de nuestra calidad de vida. Es derecho y deber, mío, tuyo, suyo, y de todos. En términos coloquiales sería cuánto me relajo, cuánto resuelvo, cuánto disfruto, en qué grado me relaciono, cuán seguro me siento, qué me ofrece mi ambiente, qué debo o puedo hacer, entre otros. Pero, muy especialmente, de qué manera enfrento y resuelvo las dificultades que me impiden ser una persona con disfrute de la vida…

Existen escalas, instrumentos de medidas que evalúan el grado de calidad de vida en ciertas situaciones. La Escala de Calidad de Vida de Burckhardt y Anderson contempla las relaciones interpersonales y la red social; el papel de desenvolvimiento en cada ambiente; lo que se siente por dentro y cómo se proyecta al ambiente particular; así como una evaluación del desempeño y el bienestar global. De manera que la calidad de vida no es sólo lo intrapsíquico (lo que está en nuestra mente), aunque lo incluye en forma determinante, sino cómo nos presentamos y nos dejamos influenciar por el entorno.

Otro instrumento de valor para el Especialista es la Escala de Discapacidad de Sheehan, la cual evalúa aspectos laborales, sociales, familiares, sobre la percepción de las situaciones estresantes (amenazantes, desestabilizadoras), y sobre la percepción del apoyo social.

Todas estas evaluaciones resultan en un puntaje (números), por ejemplo, antes y después de comenzar un tratamiento particular. Así que permiten evaluar la gravedad inicial y la mejoría en el tiempo. No son cuestionarios de revistas…

Estudios realizados en pacientes con depresión mayor, tratados con antidepresivos, los parámetros que miden las escalas mencionadas se encuentran altamente afectados, y regresan a la normalidad en un período que comprende varias semanas. También podrían estar alterados, como de hecho lo observamos, en otras patologías o en situaciones disfuncionales. En ocasiones no son eventos de fácil solución, o existen sentimientos arraigados que retrasan el proceso, pero sin duda, las percepciones se reelaboran y se redimensionan en base a las intervenciones psicoterapéuticas y a la conciencia/constancia de la persona afectada.

Cualquier persona que no cumpla con los criterios mínimos de “calidad de vida” sería sujeto de evaluación, porque no existe VIDA sin CALIDAD, o… no debería existir... Algo así como en medio de unas tranquilas y hermosas vacaciones nos atrevemos a decir “ESTO SI ES VIDA”.

Buenos deseos…